Nacido en Santander el 28 de abril de 1928, Ángel Ceferino Carrión vio cómo el incendio de 1941 arrasaba su casa y forzaba a su familia a mudarse a Barcelona. Aquello fue el primer giro de una biografía de película. La vida en la Ciudad Condal no fue fácil: la muerte de su padre y de un hermano le empujó a buscarse la vida fuera. Sin decir nada, se vistió “de domingo” y puso rumbo a Francia. Allí trabajó de camarero e intérprete, pero su rechazo a la mili franquista le convirtió en prófugo y multiplicó sus ganas de poner un océano de por medio.
Héctor Campo, guía de Tour Santander, relata que hasta ocho veces intentó cruzar el Atlántico. Tras deportaciones y papeleo imposible, se coló como polizón en un barco que no iba a Guatemala, como él creía, sino a Nueva York. En la Gran Manzana empezó desde abajo: friegaplatos, taxista y camarero. En semanas ya estaba recogiendo platos en el Rockefeller Center, codeándose con políticos y artistas, construyendo una agenda que sería su catapulta.